Inicio   [800x750]    Acerca de


esposa mía a vues-tra sobrina. Comprendo muy bien mi destino, y de hoy más, nada opondré a su cumplimiento. Estoy, pues, dispuesto a casarme con la infanta María Teresa, y desde este momento podéis fijar la apertura de las conferencias. “Vuestro afectísimo, Luis.
   El rey leyó la carta, y la selló por sí mismo.
   ––Esta carta para el señor cardenal ––dijo.
   Salió el gentilhombre. A la puerta del cuarto de Mazarino encontró a Bernouin que es-peraba con ansiedad.
   –– ¿Qué pasa? ––––preguntó el ayuda de cámara del ministro.
   ––Una carta para el cardenal ––––dijo el gentilhombre.
   –– ¡Una carta! ¡Ah! Ya la esperábamos nosotros después del viaje de esta mañana.
   –– ¡Ah! Sabíais que el rey...   
   ––En calidad de primer ministro, está en los deberes de nuestro cargo saberlo todo. ¿Y Su Majestad pide, ruega, según presumo?
   ––Yo no sé, pero ha suspirado muchas veces mientras la escribía.   
   ––Sí, sí, sí, sabemos lo que quiere decir eso. Se suspira de dicha como de pena, señor.
   ––Sin embargo, el rey no tenía aspecto de muy contento cuando volvió de su viaje.
   ––No lo habréis visto bien. Además, tampoco habéis visto al rey seno a la vuelta, pues que únicamente le acompañaba su teniente de guardias. Pero yo tenía el telescopio de Su. Eminencia, y miraba mientras él descansaba. Estoy cierto de que los dos lloraban.
   –– ¡Y qué! ¿Lloraban también de felicidad?
   ––No, pero sí de amor, y se juraban mil ternezas que Su Majestad sólo pide cumplir. Esta carta es un principio de ejecución.

Capítulo disponible en: Inglés Francés Rumano Siguiente