––Sí, en plural.
––Iréis, pues, a mandar al herrero que haga otra plancha para muestra; pintaréis en ella seis médicos y pondréis debajo: “LOS MÉDICIS”... lo que hace un juego de palabras muy agradable.
–– ¡Seis médicos! ¡Imposible! ¿Y la composición? ––exclamó Pittrino. ¿Eso os asusta? –– Pues así ha de ser, lo quiero, es preciso, mis macarrones lo exigen.
Esta razón no tenía réplica, y Pittrino obedeció.
Compuso la muestra de los seis médicos con la leyenda, que el regidor aplaudió.
La muestra tuvo un gran éxito. Lo que prueba que el pueblo nunca es muy artista, según decía Pittrino.
Cropole, para indemnizar a su pintor de cámara, colgó en su alcoba las ninfas de la muestra desechada,: lo cual hacía ruborizar a su mujer cuando las miraba al desnudarse por las noches.
Así fue cómo la casa de que hablamos tuvo su muestra, y cómo hubo en Blois una hos-tería de este nombre; teniendo por propietario a maese Cropole, y por pintor de cámara al maestro Pittrino.
Capítulo 6.- El Desconocido
Fundada y recomendada de esta suerte por la muestra; la hostería de maese Cropole, marchaba prósperamente. .
No era una gran fortuna lo que se proponía Cropole, pero confiaba con fundamento du-plicar los mil luises de oro que le dejó su padre, sacar otros tantos de la venta de la casa, y vivir holgado e independiente como cualquier vecino de la ciudad.
Cropole era muy aficionado al lucro, y acogió con mucha alegría la noticia de la llegada de Luis XIV.