Inicio   [800x750]    Acerca de


estuvieseis aquí. He venido, he visto un buen mozo que removía una piedra incapaz de moverla el mismo Ayáx, y he gritado: “Nadie más que el barón de Bracieiux es capaz de semejante esfuerzo.”, Me habéis oído, os habéis vuelto, me habéis reconocido, nos hemos abrazado, y si os parece, amigo, nos abrazaremos otra vez.
   ––He ahí cómo se explica todo, en efecto ––dijo Porthos.
   Y abrazó a Artagnan con amistad tan grande, que el mosquetero perdió la respiración, durante algunos minutos.
   ––Vamos, vamos, más fuerte que nunca ––dijo Artagnan––, y felizmente siempre de los brazos. Durante el tiempo en que Artagnan perdiera la respiración había reflexionado que tenía que representar un papel muy difícil. Tratábase de preguntar siempre, sin responder nunca.
   Cuando le volvió la respiración, ya tenía formado su plan de campana.

   Capítulo 70.- Donde las Ideas de Artagnan se Aclaran un Tanto

   El mosquetero tomó al momento la ofensiva.
   ––Ahora, que ya os lo he dicho todo, querido amigo, o más bien que todo lo habéis adi-vinado, decidme qué hacéis aquí cubierto de polvo y lodo.
   Porthos se limpió la frente, y, mirando alrededor con orgullo, dijo:   
   ––¡Me parece que ya podéis ver lo que hago!
   ––¡Sin duda! ... Veo que levantáis piedras.
   –– ¡Oh! ¡Para enseñar a esos haraganes lo que es un hombre! ––murmuró Porthos con desprecio––. Ya comprenderéis.
   ––¡Sí! Pero no tenéis por oficio levantar piedras, aunque haya muchos que lo tengan y no las levanten como vos. Esto es lo que me hacía preguntaros: “¿qué hacéis aquí, ba-rón?”
   ––Estudio topografía, señor.   
   –– ¿Estudiáis topografía?

Capítulo disponible en: Inglés Francés Rumano Siguiente