mañana; al amanecer partiré para Blois, a menos de que haya contraorden.
––Señor, mañana os ofreceré mis respetos.
Athos partió.
Raúl abrió la epístola de Buckingham.
“Señor de Bragelonne ––decía el duque––: sois de todos los franceses que he visto el que más me agrada; voy a tener necesidad de vuestra amistad. Me llega cierto mensaje escrito en correcto francés. Soy inglés, y temo no comprender bien. La carta está firmada por un buen nombre, he aquí todo lo que sé. ¿Seríais bastante amable para venir a visi-tarme pues sé que habéis regresado de Blois?
“Vuestro apasionado,
VILLIERS, DUQUE DE BUCKINGHAM.”
––Voy a: ver a tu amo ––dijo Raúl al sirviente de Guiche, despidiéndole––. Y dentro de una hora estaré en casa de lord de Buckingham ––añadió, despidiéndose del mensajero del duque.
Capítulo 94.- Multitud de Estocadas en el Vacío.
Raúl encontró a Guiche conversando con Wardes y Manicamp. Wardes, después de la aventura pasada; trataba a Raúl como a un desconocido.
Hubiérase dicho que nada había pasado entre ellos y demostraban no conocerse.
Raúl entró, y Guiche le salió al encuentro.
Al estrechar Raúl la mano de su amigo, dirigió una mirada rápida a los dos jóvenes; es-peraba leer en el rostro lo que se agitaba en su ánimo. Wardes estaba impenetrable.
Manicamp parecía absorto en la contemplación de un adorno de su traje.
Guiche condujo a Raúl a un gabinete inmediato y le hizo sentar. ¡Qué buena cara tie-nes! ––murmuró.